el síndrome del cuidador

¿Qué caracteriza el Síndrome del Cuidador y cómo evitarlo?

Cuando una persona de la familia sufre un accidente o padece de una condición de salud, su independencia resulta limitada. En la mayoría de los casos, la atención directa y los cuidados que requieren estos pacientes recaen en la familia. El entorno familiar del paciente también se ve afectado, con un sentimiento de pérdida, ya que el familiar enfermo no es el de antes. Toda la sobrecarga emocional y física que esto supone se conoce como Síndrome del Cuidador.

Cuando un familiar enferma de gravedad se producen cambios en la dinámica familiar. Los roles en la familia se modifican para adaptarse a esta situación. Además, los tratamientos médicos en centros de salud de España se prolongan y se genera un aislamiento social para quienes cuidan al paciente. Sigue leyendo si quieres saber más sobre el Síndrome del Cuidador de ancianos o de todo tipo de pacientes.

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¿Qué es el Síndrome del Cuidador?

El Síndrome del Cuidador es un trastorno característico de los cuidadores principales de una persona dependiente. Generalmente se caracteriza por un agotamiento físico y mental extremos. Quien lo padece debe enfrentar una situación nueva para la que no está preparada, consumiendo todo su tiempo y energía. El Síndrome del Cuidador es el resultado del estrés continuo y el sentimiento de lucha diaria contra la enfermedad del paciente.

A medida que pasa el tiempo, el cuidador va asumiendo una carga física y psicológica enorme. Esto se debe a que siente completa responsabilidad por la vida del paciente. Hablamos de la medicación, cuidados médicos, higiene, alimentación, etc. Aunque no sea consciente de ello, irá perdiendo poco a poco su independencia.

Esto trae como resultado que se desatienda a sí mismo. Muchos cuidadores abandonan sus aficiones y relaciones sociales. En pocas palabras, detienen su proyecto de vida para cuidar a su familiar. El resultado muchas veces consiste en que la calidad de vida del paciente mejora poco a poco, pero la del cuidador decae.

Síntomas para reconocer el Síndrome del Cuidador

Si te encuentras en una situación de cuidador o conoces a alguien que lo sea, es importante que detectes los síntomas del Síndrome del Cuidador:

  • Cansancio físico y mental recurrentes.
  • Cambios de humor repentinos.
  • Sentimientos depresivos y de ansiedad.
  • Adopción de adicciones como el tabaco o el alcohol.
  • Dificultad para conciliar el sueño y trastornos asociados.
  • Alteraciones del apetito y el peso.
  • Aislamiento social.
  • Problemas cognitivos de memoria y atención.
  • Dificultades en el trabajo.

Fases del Síndrome del Cuidador

síndrome del cuidador

Cuando te encuentras con la realidad de cuidar a uno de tus seres queridos, deseas su bienestar por encima de todo. Por esta razón, es común poner todo el empeño en mejorar su salud sin medir las consecuencias sobre la del cuidador. Aquí te presentamos las fases del Síndrome del Cuidador:

Fase 1: Surge un nuevo líder ante la coyuntura

Cuando ocurre este tipo de eventos inesperados, un miembro de la familia suele llevar las riendas de la situación. Esta persona toma el papel de cuidador principal y siente toda la responsabilidad sobre el familiar afectado.

Fase 2: Desequilibrio entre la demanda y los recursos

Es cuestión de tiempo para que exista un desbalance entre la demanda de cuidado y los recursos de la familia. Los pacientes con daño cerebral o limitaciones en la movilidad exigen una gran cantidad de recursos personales y materiales que las familias no poseen. Esto obliga a hacer un esfuerzo mucho mayor que agota poco a poco las fuerzas.

Fase 3: Consecuencias del sobreesfuerzo

Los cuidadores que realizan este sobreesfuerzo comienzan a manifestar una serie de reacciones físicas y mentales, como la ansiedad, irritabilidad, nerviosismo, tristeza, preocupación excesiva ante cualquier imprevisto. Muchos cuidadores manifiestan reacciones agresivas y tensión contra otros cuidadores. Consideran que nadie más que sí mismos es capaz de ofrecer la misma calidad de cuidados a su familiar.

Muchas veces, se rehúsan a contratar personal de enfermería por desconfiar de sus capacidades. Finalmente, toda esta carga física y emocional termina en un aislamiento y soledad. El cuidador no tiene tiempo ni ganas de quedar con nadie, expresar lo que siente ni quejarse de sus problemas. Además, invalida sus sentimientos, anteponiendo la situación de salud que vive en casa.

El sentimiento de culpabilidad no se hace esperar. El cuidador quiere hacer un buen trabajo, pero muchas veces siente que la situación le sobrepasa. Además, cuando surge algún imprevisto, se lamenta de no haber reaccionado de una mejor forma. Esta culpa también se traslada a la propia vida del cuidador. Se siente culpable por disfrutar de las cosas, dedicarse tiempo, descansar o incluso pedir cuidados propios.

Cuidados del cuidador para evitar este Síndrome

Ser cuidador no es tarea fácil y es una labor motivada por todo el cariño que sientes hacia la persona que lo necesita. Sin embargo, hay que estar alertas y no descuidarse en nombre de ninguna causa. El primer paso para salir de este estado insostenible es reconocer que existe un problema. Ten en cuenta estos consejos para evitar el Síndrome del Cuidador:

1.      No seas el único cuidador

En la tarea de cuidar a tu familiar, aprende a delegar funciones e involucrar a otros miembros de la familia. Aunque realices las tareas de cuidado principales, evita ser el único cuidador. Establece tareas básicas pero importantes a otros miembros de la familia. Verás cómo empezarás a liberar tiempo y espacio en tu mente.

2.      Comunica en todo momento la situación del paciente

No excluyas al resto de la familia o a otros cuidadores de la evolución del paciente. Más allá de su estado de salud, es importante que comuniques cómo se siente y sus temores. De esta forma, los haces partícipes del problema y puedes tener más apoyo para dedicarte tiempo.

3.      No abandones tus hábitos saludables

Si llevabas un estilo de vida saludable antes de esta situación, intenta mantenerlo. Una buena alimentación y la práctica de un deporte te mantendrán en una rutina personal que no gira en torno a tus labores como cuidador. Por supuesto, el tiempo de ocio también es un hábito saludable. Mantén tus aficiones previas y reserva tiempo para un paseo, un café o para hacer actividades propias que te gusten.

4.      Estimula la autonomía del paciente al máximo

En caso de que tu familiar tenga cierto grado de autonomía, permítele y motívale a hacer cosas por sí mismo. Aunque tarde más tiempo, esto le hará sentir que tiene cierto grado de control sobre su vida. De lo contrario, estarás favoreciendo la relación de dependencia e incrementando tu trabajo como cuidador.

5.      Infórmate sobre la enfermedad de tu familiar y las mejores técnicas de cuidado

Atender a una persona con Alzheimer, no es lo mismo que atender a alguien con Demencia Senil. Es importante que tú y el resto de la familia se informen lo mejor que puedan en cuanto al padecimiento del familiar. Esto les permitirá entender mejor las conductas que desarrolle el paciente y cómo manejarlas.

6.      Pide ayuda profesional para lidiar con la situación

No sientas que eres la persona que menos necesita ayuda porque en casa tu familiar lo está pasando peor. Durante este proceso aparecerán muchos sentimientos negativos, que son totalmente válidos. Una vez que los reconozcas, intenta compartirlos con un psicólogo o un profesional sanitario. Estas personas están mejor capacitadas para ayudarte en este camino.

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