
Mi experiencia con la inmobiliaria Entre Cases no ha sido positiva. Durante el proceso de compra no se tuvo en cuenta que el vendedor era residente en el extranjero, algo muy importante porque implica obligaciones fiscales específicas. Finalmente, la compradora tuvo que asumir una situación relacionada con ese impuesto cuando no correspondía al comprador gestionar ni cargar con ese problema. Considero que una inmobiliaria profesional debería informar, asesorar y prever este tipo de cuestiones desde el principio para evitar perjuicios y confusiones.
Además, la sensación durante toda la operación fue de presión y manipulación para cerrar la compra rápidamente, sin ofrecer toda la información de forma clara y transparente. Comprar una vivienda es una decisión importante y los clientes necesitan acompañamiento profesional, honestidad y seguridad jurídica.
Lo más decepcionante ha sido que, al pedir explicaciones sobre lo ocurrido, el dueño de la inmobiliaria respondió con una actitud chulesca y vacilona, en lugar de asumir responsabilidades o intentar aclarar la situación con profesionalidad y respeto. Una actitud así solo genera más desconfianza y frustración en el cliente.
Creo que hay mucho margen de mejora en la comunicación, la transparencia y el asesoramiento fiscal y legal hacia ambas partes.
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