Cuando llegué a esta empresa, estaba escéptico.
Nunca fuí especialmente bueno como vendedor, sin embargo, mis superiores y compañeros nunca perdieron la paciencia conmigo, me han compartido sus conocimientos y me han asesorado hasta que, eventualmente, logré buenos resultados como vendedor y es algo de lo que estoy orgulloso y agradecido. Creo que más que un trabajo, para mi, esto ha sido una experiencia didáctica que superó todas mis expectativas. Gracias a esto, hoy tengo un mejor sueldo y muchas ambiciones a futuro.
En tu opinión, ¿se merece Parada Piñon el nombre de superempleador? Cuéntanos. El mercado de trabajo espera tu opinión.