
Así pues, a menos que hayáis sido muy, muy afortunados, sabréis que una buena y larga sesión de llanto a menudo puede haceros sentir mejor, aunque vuestras circunstancias no hayan cambiado lo más mínimo.
¿Y dónde dejas el arte? —preguntó ella. —Es una enfermedad. —¿El amor? —Una ilusión. —¿La religión? —El sucedáneo elegante de la fe. —Eres un escéptico. —¡Jamás! El escepticismo es el comienzo de la fe. —¿Qué eres entonces? —Definir es limitar.
La música es el alimento espiritual de los que viven de amor.
Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música, que, para mí, es la palabra del pueblo argentino.
No estoy aquí para que me quieran y me admiren, sino para obrar yo y querer yo. No es obligación de la sociedad ayudarme a mí, soy yo el que tengo la obligación de cuidar al mundo, al ser humano.
En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.
Ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja, te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.
El Gobierno debe mostrarse justo y enérgico…o no tendremos Patria y por consiguiente ni libertad ni independencia nacional.
En la medida que el ámbito indígena se difunde y colora a los otros grupos y realidades; en la medida que se proyecta sobre ellos, la diversidad de sangres, cultura e intereses adquiere el frescor rudo de una esperanza inédita, y la sabiduría absorta de quien empieza reconocer su fortaleza.
Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.
Cuanto más inmaduro y débil de carácter es el hombre, más mujeriego y promiscuo suele ser.
La verdadera educación no sólo consiste en enseñar a pensar sino también en aprender a pensar sobre lo que se piensa y este momento reflexivo —el que con mayor nitidez marca nuestro salto evolutivo respecto a otras especies— exige constatar nuestra pertenencia a una comunidad de criaturas pensantes.
Estoy muy tranquilo y escucho, pero por debajo hay un hervor inmenso de locura que hay que cuidar en último término o acabaré pegándome un tiro, algún día.
Necesito de toda mi inocencia, de toda mi maldad para sobrellevar mi desnudez ardiente.
Me da lo que quiere darme, sabiendo que voy a aceptar cualquier limosna que venga del rey que le hice creer que es.
Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible.
Parral me gusta hasta 'pa morirme.
Excito a la juventud, que es llamada a dar vida a este país que dejo con sentimiento por quedar anarquizado, y deseo que imiten mi ejemplo de morir con firmeza antes que dejarlo abandonado al desorden en que desgraciadamente hoy se encuentra.
Don Porfirio ha sido el mejor presidente que ha tenido el país y es que precisamente él fue quien buscó, en materia económica, un equilibrio de fuerzas entre las que tenían injerencia en México como lo era Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.
Es necesario haber amado, después perder el amor y luego volver a amar todavia.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.
Sé que tal vez nunca estarás tangiblemente a mi lado, pero también sé que nunca te irás. Eres el aire, el cielo, el agua, eres la sed de cariño que el creador sembró en mi corazón, eres la definición del amor, aunque jamás haya podido definirse ni pueda hacerse nunca: definir es limitar y el amor no tiene límites.
Si ganas, no necesitas dar explicaciones… Si pierdes, ¡no deberías estar ahí para dar explicaciones!
Ya sabéis el modo de ser libres; a vosotros toca señalar el de ser felices…
La miseria, la ignorancia las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.
No me importa si eres negro, blanco, heterosexual, gay, lesbiana, alto, flaco, rico o pobre. Si eres amable conmigo lo voy a ser contigo. Así de simple
He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.
Con mi muerte la gente comprenderá de lo que estaba hablando.